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¡Cero expectativas, mucho amor!

Rodrígo Martínez

Varias semanas, días y horas son las que nos separan del arranque de un nuevo torneo de la Liga MX, mientras en algunos equipos ya comienzan a sonar nombres para los puestos vacantes en el banquillo en otros incluso ya han sido presentados, en San Luis el silencio sigue reinando las instalaciones de La Presa, donde se toman las decisiones.

Sin un nombre propio que encabece al momento el proyecto 2026 – 2027 del conjunto potosino desde la banca, menos podemos comenzar a vislumbrar la salida o llegada de jugadores. Entre trascendidos, rumores y alguna que otra mentira que sirva como clickbait el entorno de los rojiblancos solo ha sido capaz de alimentar las suspicacias.

¿Pero qué podemos esperar? De entrada, es imposible que desde Madrid se autorice que la dirigencia potosina abra la cartera y fortalezca una plantilla de mediana categoría con nombres rimbombantes, difícil será ver que alguna figura o una “bomba” aterrice en el campamento potosino para reforzar al equipo. Y es ahí donde el aficionado sí refuerza su amor por los colores, su lealtad y una identidad absolutamente incomparable.

Porque si nos vamos a otras ciudades o con otro tipo de equipos (hablo de presupuestos), en esas ciudades los aficionados se ponen como meta salir campeones en algunos casos, en otros la idea de que su equipo se vuelva aún más fuerte y entonces sí dé ese salto de calidad también permanece latente. Pero acá la cosa es distinta, acá la fórmula ha sido, es y será como lo dicta esta romántica frase que dice: tener un equipo “de hombres, no de nombres”.

Y ahí es donde radica mi pregunta: ¿el Atlético de San Luis tiene un buen trabajo de mercadotecnia o es más la fidelidad del aficionado al que no le ofrecen nada extraordinario, sin embargo, sigue consumiendo lo que le dan pues es lo que hay?

Si me preguntan a mí, creo que es lo segundo, el aficionado potosino es tan leal a su escudo que a pesar de ser maltratado con un equipo que desde antes de arrancar el torneo ya se sabe que no va aspirar al título y que solo va intentar meterse a la liguilla (aunque ya vimos que sin Play In no puede hacerlo) de cualquier forma sigue ahí: comprando abonos, pagando camisetas, asistiendo a un estadio muy caro para el poco espectáculo que ofrece (y no nos metamos en los resultados porque tampoco es que sea una fortaleza en lo deportivo) e intentando encontrar ídolos en los pocos nombres que tiene disponibles.

Hoy la dirigencia intenta amarrar a Salles Lamonge por un par de años más, no sabemos si pensando en mantener una de sus fortalezas o pensando en cómo hacer negocio antes de dejarlo ir, como algunos otros que seguramente ya tienen ofertas.

Entiendo que la economía no es la misma para todas las franquicias, pero es tiempo de que la directiva potosina si no es capaz de ofrecer títulos, si ofrezca algo que en otras plazas les resulta incluso mejor aún para el negocio, y eso es crear expectativa con un equipo mejor armado, ya después la propia naturaleza del deporte te dirá si puedes o no ganar.

El aficionado en San Luis no solo es leal, valiente, aguantador y demás adjetivos, también hay otros que saben de este negocio y muchos de ellos ya se alejaron por lo menos de la cancha, porque saben que el producto que les dan no aspira a nada grande, hoy el aficionado en San Luis quiere dejar de ser participante y busca tener un equipo protagonista, no solo con el campeón goleador, si no con una escuadra que en verdad los acerque a celebrar la primera estrella en su escudo, algo que hoy no se ve lejos, se ve imposible.

Rodrígo Martínez Hecker

Analista Deportivo