En las próximas semanas, el Congreso de San Luis Potosí votará una reforma electoral que cambiará las reglas del juego para el 2027. Las candidaturas, las coaliciones y los requisitos para contender estarán sobre la mesa.
Y ya comenzaron a moverse las piezas.
Los actores de siempre se posicionan. Quienes llevan años en el tablero saben exactamente dónde pararse. Las negociaciones se hacen en público y en lo oscurito. El proceso avanza.
Pero hay una generación entera que no aparece en esa conversación.
No lo digo como queja. Lo digo como diagnóstico.
El 19.6 % de la población potosina tiene entre 18 y 29 años. Somos casi uno de cada cinco habitantes de este estado. Pagamos impuestos, estudiamos, trabajamos y sostenemos familias. Tenemos opinión sobre la seguridad, el empleo y el futuro de nuestras colonias.
Y cuando se discute quién va a tomar decisiones sobre todo eso, nuestra generación brilla por su ausencia.
No es casualidad. Es consecuencia de reglas que no nos incluyen con suficiente fuerza.
La ley ya reconoce que debe haber jóvenes en las listas de candidaturas. Es un avance, pero insuficiente.
Un lugar en una lista no es garantía de llegar al cargo. Un lugar al final de la lista es, muchas veces, solo un gesto. Y los jóvenes de San Luis Potosí merecemos algo más que gestos.
Ya hay quienes en el Congreso proponen ir más lejos: duplicar los espacios obligatorios para jóvenes en las candidaturas. Es la dirección correcta. Pero una propuesta sin respaldo ciudadano es solo papel.
Aquí está lo que quiero dejar claro: esto no es un asunto de colores ni de siglas.
No le hablo a los jóvenes de un partido ni de otro. Le hablo a los jóvenes potosinos que alguna vez pensaron que la política no les pertenece, que los espacios están tomados y que hay que esperar décadas para que alguien les abra la puerta.
La reforma electoral es el momento exacto para decir que no estamos dispuestos a esperar.
Independientemente de la ideología, los jóvenes necesitamos estar en la mesa donde se toman las decisiones. No como adorno. No como cuota de último lugar.
Los jóvenes no pedimos que nos regalen nada; pedimos reglas que nos permitan competir, con candidaturas viables y posibilidades reales de llegar a los cabildos, al Congreso y a los espacios donde se define el rumbo de San Luis Potosí. Que gane quien más trabaje y más se esfuerce por su territorio.
Una reforma que fortalezca la honestidad, la transparencia y la paridad, pero que no garantice espacios reales para las nuevas generaciones, es una reforma incompleta.
El 2027 se acerca. El tablero se mueve. Y los jóvenes potosinos tenemos que estar en él, siendo parte del relevo que este estado necesita.
El relevo no es una amenaza para nadie. Es una necesidad para todos.
✍️ Martín Zacarías Ramírez Ramos
Secretario Estatal de Acción Juvenil del PAN en San Luis Potosí