✍️ Michel Martínez
Este viernes, las instalaciones de El Colegio de San Luis (COLSAN) fueron sede de la presentación del libro Balas con remitente: El tráfico de armas de Estados Unidos a México, del reconocido periodista Fernando Coca Meneses.
El foro coordinado de manera conjunta entre el Colegio y el Congreso del Estado, particularmente por el diputado Emilio Rosas, sirvió como un espacio de análisis riguroso sobre cómo opera el trasiego de armamento hacia territorio nacional y la profunda crisis de seguridad, salud pública y descomposición social que genera en ambos lados de la frontera.

La doctora Fuensanta Medina desglosó diversos indicadores de agencias internacionales, entre ellos que la producción de armas en la Unión Americana registró un incremento exponencial a partir de 2004, tras la derogación de la prohibición federal de armas de asalto. Según datos de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), en 2005 se fabricaron 3.4 millones de armas de fuego, mientras que para 2020 la cifra ascendió a 11.3 millones, lo que representa un aumento del 236% en quince años. Tan solo entre 2020 y 2022 se produjeron más de 28 millones de unidades, movilizando una industria que genera cerca de 32 mil millones de dólares anuales en el mercado interno estadounidense.
Por su parte, un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de los Estados Unidos señala que más del 30% del armamento traficado corresponde a rifles semiautomáticos, seguidos de pistolas, armas largas automáticas y escopetas de combate, las cuales ingresan a México como piezas nuevas, reacondicionadas o para ser ensambladas localmente con el fin de mantener el control territorial de las células delictivas.

En su intervención, el autor Fernando Coca Meneses enfatizó que en este mercado ilícito están perfectamente identificadas las rutas, la procedencia y el destino de los artefactos, por lo que la continuidad del flujo obedece principalmente a una falta de voluntad política para incidir realmente ante el fenómeno.
El desglose logístico identifica 11 rutas específicas, entre las que destacan los corredores de San Diego a Acapulco, de Laredo a la Ciudad de México y de Brownsville a Matamoros. De manera particular para la región potosina, se alertó sobre el impacto de la ruta McAllen – Reynosa – Ciudad Victoria – Ciudad Valles – Pachuca – Puebla – Oaxaca; un trayecto estratégico que cruza la Huasteca Potosina introduciendo pistolas calibre 9 milímetros, fusiles y armas artesanales.
Finalmente se dio un crudo recordatorio del costo humano de este tráfico. Citando estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la organización México Evalúa, se informó que entre los años 2020 y 2024 la violencia generada por estas armas procedentes del vecino país ha dejado en México un saldo social de alrededor de 367 mil huérfanos, 247 mil viudas o viudos, y más de 490 mil madres y padres que han sufrido la pérdida de un hijo, consolidando una de las crisis humanitarias más graves de la historia reciente.