✍️ Kenia Hernández
Con apenas unos días de diferencia, dos lamentables muertes desataron la preocupación de la ciudadanía ante lo que, según apuntan las estadísticas, es una creciente ola de suicidios en San Luis Potosí. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la entidad representa la sexta tasa más alta de incidencia en todo el país, con 10.7 casos por cada 100 mil habitantes.
Ante las investigaciones de recientes hechos ocurridos en la capital, la Fiscalía General del Estado (FGE) señaló que quitarse la vida ya no es solo una problemática asociada a la depresión en adultos, sino que hoy el fenómeno también alcanza a los más jóvenes.

Durante este fin de semana, las redes sociales se tiñeron de luto con la pérdida de Paola Márquez, reconocida influencer potosina, quien fue encontrada muerta en su domicilio. La principal línea de investigación que sigue la FGE apunta a un presunto suisuicidio.
La noticia dejó consternados a sus cientos de seguidores en TikTok, Instagram y Facebook, ya que, a sus 30 años, la joven compartía contenidos relacionados con estilo de vida e inteligencia emocional.

Su partida se sumó a otra previa, en la que una persona de identidad desconocida decidió terminar con su vida en las instalaciones del Parque Tangamanga I.
Contrario al estigma que rodea este tema, estudios de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) revelan que, en esta entidad, el suicidio no es una decisión aislada, sino el resultado de un conjunto de condiciones socioemocionales, económicas y de salud mental que influyen en la manera en que las personas afrontan el día a día.
En medio del ritmo acelerado de la sociedad moderna, esta estadística se convierte en un problema de salud pública, ya que la incidencia es 5.5 veces mayor en hombres que en mujeres y un 70 por ciento más alta entre personas de 20 a 29 años que no cuentan con seguridad social.

La problemática cobra aún mayor relevancia como un asunto de interés generalizado, no solo en México. Según señala la Eras Lucknow Medical College, cada 40 segundos una persona muere en el mundo por esta causa.
Los hallazgos médicos indican que las tendencias autodestructivas, tanto en jóvenes potosinos como en adultos, son prevenibles en la medida en que se atiendan distintos factores como la presión económica, el aislamiento social y la prevalencia de afecciones de salud mental, entre ellas la depresión, la ansiedad o el síndrome de burnout.