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El resurgimiento del vinilo: un ritual sonoro que se niega a morir en San Luis Potosí

La nostalgia, la alta fidelidad y las nuevas generaciones confluyen en los pasillos de "Disco Recuerdo", un rincón que mantiene viva la magia de los LP.

✍️ Michel Martínez 

En pleno corazón de San Luis Potosí, justo en la emblemática esquina de Reforma y Damián Carmona, el crujido de la aguja sobre el acetato sigue desafiando las leyes de la era digital. Mientras el streaming domina los audífonos del día a día, la música en formato de vinilo experimenta un poderoso segundo aire en la capital potosina, impulsada por templos de la melomanía que se niegan a convertirse en un recuerdo del pasado.

El epicentro de este fenómeno tiene un nombre con tradición: “Disco Recuerdo”. Este espacio especializado se ha convertido en un punto de encuentro intergeneracional donde las producciones de antaño y los lanzamientos más recientes de la música actual conviven en los exhibidores, fomentando activamente la pasión por el coleccionismo musical entre los potosinos.

Rosy Méndez, emprendedora y apasionada al frente de este proyecto, comparte con entusiasmo cómo este formato ha logrado conectar puentes entre épocas. Explica que, afortunadamente, el vinilo está regresando con fuerza; aquellos que solían coleccionar en el pasado siguen haciéndolo, pero ahora regresan acompañados de sus hijos, lo cual es el verdadero logro. En la tienda ya se reciben clientes de todas las edades que no solo buscan un tocadiscos, sino que llegan decididos a armar la colección completa de sus artistas favoritos.

Pero, ¿por qué un formato del siglo pasado sigue ganando terreno en pleno 2026? La respuesta va mucho más allá de la simple moda “retro”. Quienes saben de música coinciden en que el LP ofrece una experiencia auditiva superior, entregando un sonido mucho más fiel, cálido y orgánico en comparación con las pistas digitales comprimidas que habitan en los teléfonos móviles.

Méndez detalla que, además de la indudable nostalgia, el factor clave es la calidad. Muchas personas confirman que el sonido es superior, y a eso se le suma el ritual físico de colocar el disco y ver pasar la aguja, un proceso que genera una afinidad y una conexión única con la música, que es precisamente lo que los melómanos buscan rescatar.

Esta mística ha sido el escudo de la industria del disco físico. A diferencia de otros negocios que sucumbieron ante el avance tecnológico —como los videoclubs que desaparecieron con la llegada del streaming de video—, las tiendas de música han sabido resistir con orgullo.

Al respecto, la entrevistada reflexiona que, sin demeritar el valor de una película, el formato musical ha demostrado ser mucho más constante. Mientras que hoy es sumamente fácil acceder a cualquier catálogo de video desde la comodidad de una pantalla, el amor por el formato físico de la música se ha mantenido firme y, afortunadamente, no se ha dejado caer.

Así, entre carátulas coloridas y el inconfundible olor al acetato guardado, “Disco Recuerdo” demuestra que la música no solo se escucha, sino que también se toca, se colecciona y se hereda.