✍️ Michel Martínez
El uso de la pirotecnia en festividades y celebraciones patronales sigue siendo un tema de constante debate. Más allá de las luces y el espectáculo, diversos colectivos enfocados en la defensa de los derechos de los seres sintientes han levantado la voz para visibilizar el impacto negativo que estas prácticas tienen en los animales, catalogando la falta de regulación como una deuda histórica.
Marianne Chávez, integrante de colectivos defensores de los animales en San Luis Potosí, resalta la necesidad de que las instituciones correspondientes intervengan de manera formal. Su postura se centra en la urgencia de establecer marcos legales que mitiguen las repercusiones del ruido extremo.
Por su parte, Magdalena Márquez, también miembro de estos colectivos, recordó que ya existieron esfuerzos legislativos previos orientados a resolver esta situación. Durante la legislatura anterior, se presentaron dos propuestas formales: una enfocada en endurecer las regulaciones y otra que planteaba la prohibición total de la pirotecnia.

Sin embargo, estos proyectos no prosperaron debido a la oposición de los sectores económicos que dependen de dicha actividad. Las manifestaciones de las personas dedicadas al giro de la pirotecnia frenaron el avance de las leyes, dejando el tema en la congeladora.
Los colectivos coinciden en que las consecuencias del estruendo no deben minimizarse. El miedo provocado por las detonaciones deriva en problemas severos que los activistas describen de la siguiente manera. El sufrimiento no es menor; muchos animales padecen crisis de ansiedad graves que obligan a sus cuidadores a medicarlos para intentar calmarlos. En casos extremos, el pánico severo ha provocado paros cardíacos y la muerte de ejemplares domésticos y silvestres.
Ante el estancamiento legal, los activistas han buscado canales alternativos de diálogo. Márquez mencionó que se llegó a recurrir a instituciones religiosas para solicitar que, de manera voluntaria, se prescindiera de los fuegos artificiales durante las fiestas patronales. Aunque se encontró apertura y un canal de comunicación con algunos representantes de la Iglesia, la medida sigue dependiendo de la voluntad individual y no de una obligación legal estructurada, por lo cual la regulación de la pirotecnia continúa siendo una materia pendiente en la agenda pública, donde el equilibrio entre las tradiciones populares, las actividades económicas y el respeto a los derechos de los animales todavía no se ha consolidado.