Comenzó el Mundial y con ello llegaron los primeros 3 puntos para la Selección Mexicana de Fútbol, resultado que parece haber soltado toda la presión que tenía este equipo antes del arranque del torneo, como si fuera una olla exprés, los dirigidos por Javier Aguirre pudieron soltarse un poco finalmente.
A pesar de ello, parece que en algún sector de la afición el resultado de los mexicanos frente a una débil selección sudafricana quedó corto en el marcador y también en el fútbol, como siempre los que somos “técnicos de sillón” calificamos el accionar de algunos futbolistas que para muchos no pasaron la prueba o lo hicieron muy apenitas, tal es el caso de los debutantes Bryan Gutiérrez y Raúl Rangel, o hasta del propio Roberto Alvarado, curiosamente todos de Chivas, quienes mostraron muy poco para lo que se espera de ellos en su accionar con la camiseta verde, producto del nerviosismo muy seguramente.
Pero habría que voltear a lo que sucedió también extra cancha, y no hablo precisamente de la ceremonia de inauguración, misma que a mi parecer terminó cumpliendo a secas.
Afuera del estadio se vivió otra cosa: enfrentamientos, caos vial, reclamos, voces que claman justicia y que se combinaron con los gritos de gol que emanaban del tres veces recinto mundialista de la calzada de Tlalpan. México ganó en la cancha, pero en las calles el grito de gol siguió siendo lo menos importante.
Las autoridades del país fueron temerosas o tal vez inteligentes, no se presentaron en la inauguración del torneo, ni en los famosos y muy criticados Fan Fest Oficiales, previniendo seguramente un abucheo fuerte y ensordecedor que le diera vuelta al mundo y que aderezara todo lo que en la calle siguen sin poder controlar.
Hoy se juega un Mundial sui generis, en tres países con realidades muy distintas y que cuentan con la complicidad de la FIFA, que mientras reciba su dinero no tiene el menor empacho en saltarse las reglas que ellos mismo ponen. Estados Unidos deportando migrantes y cerrando sus fronteras a aficionados que son de países enemigos, entramado en una guerra que parece interminable mientras también es juez en otra que no le corresponde, un presidente que habla y adelanta la cancelación del tratado de libre comercio en medio de un torneo que organiza junto a los países con los que quiere romper la sociedad, México con mil y un problemas políticos, sociales y de seguridad que justo buscan mayor visibilidad estos días cuando los ojos del mundo están encima de ellos y que puedan impulsar un acuerdo para los afectados aunque sea por presión mediática, ¿Y Canadá? Bueno, ellos parecen solo mirar los toros desde la barrera.
Comenzó el Mundial más caro de la historia, el que parece ha definido este deporte como el más alejado para poder ser consumido o totalmente segmentado para las clases altas, hay quien dice que la FIFA está matando el deporte porque lo hace cada vez más inalcanzable económicamente hablando, mientras tanto y a pesar de todo México disfruta que el balón rodo una vez más recibiendo el torneo más importante del orbe por tercera vez recibe la Copa del Mundo y estoy seguro que también ganará en pasión y tradición.
Nuestro país verá la forma de resolver sus problemas; los que atañen al balón ya tienen un responsable y se llama Javier Aguirre, los de afuera, los que verdaderamente importan esperemos tengan al líder adecuado para que este país pueda celebrar… algo más que tres simples puntos.
✍️ Rodrigo Martínez Hecker
Anlista Deportivo