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San Luis Potosí entre los estados más afectados por incendios forestales en el país 

El Comité Estatal del Manejo de Fuego reporta más de 23 mil hectáreas dañadas en territorio potosino durante la primera mitad del año.

✍️ Michel Martínez

La temporada de estiaje y las altas temperaturas mantienen en alerta a las autoridades ambientales de San Luis Potosí. De acuerdo con el más reciente balance del Comité Estatal del Manejo de Fuego, con corte a la primera quincena de junio de 2026, la entidad potosina se ha posicionado en el séptimo lugar nacional en cuanto a superficie afectada por incendios forestales.

Las cifras oficiales revelan la magnitud de la emergencia ambiental que enfrenta el territorio potosino, donde se han contabilizado un total de 87 siniestros en lo que va del año. Estos incendios han consumido una superficie total de 23 mil 550 hectáreas, una extensión que coloca al estado en una situación crítica, solo por debajo de entidades como Jalisco, Guerrero, Nayanit, Chiapas, Campeche y Oaxaca, que lideran la lista con mayor afectación en el país.

El análisis detallado de las autoridades ambientales permite dimensionar el impacto real en los ecosistemas locales, mostrando qué tipo de vegetación ha sufrido los mayores estragos. La superficie herbácea ha sido la más golpeada por el fuego, registrando un daño en más de 15 mil 500 hectáreas. A esto se suman más de 6 mil 300 hectáreas de zonas arbustivas que quedaron reducidas a cenizas, así como más de mil 660 hectáreas de hojarasca consumidas. La gravedad de estos incidentes también se refleja en el tiempo de respuesta y combate, ya que el acumulado del total de los siniestros atendidos supera las 36 horas de duración.

Ante este panorama, la importancia de la prevención social adquiere un papel protagónico para frenar el deterioro de la biodiversidad potosina. La mayoría de estos siniestros pueden evitarse si se extreman precauciones en las zonas rurales y boscosas.

El Comité Estatal hace un llamado urgente a la población para evitar la quema de basura, el desmonte agrícola sin supervisión y el desecho irresponsable de colillas de cigarro o fogatas mal apagadas, ya que las condiciones actuales de sequía convierten cualquier chispa en un desastre ecológico de gran escala.