Se terminó el sueño, millones de aficionados dejaron sepultadas este domingo todas sus esperanzas de poder ver a una selección mexicana no solo disputando un quinto partido, sino lo que hubiera sido la actuación más brillante en la historia del combinado nacional en una Copa del Mundo.
La derrota ante Inglaterra hay que digerirla con la frialdad que se necesita, esa misma que sí tuvieron los británicos la noche del domingo en el Estadio Azteca. No sé cuántos días deban pasar para tener un panorama más real de lo que sucedió en la capital mexicana en ese tan ansiado quinto partido que para lo que levantó el equipo de Javier Aguirre, parece saber a muy poco; pero lo que sí es un hecho es que no todo puede ser negativo o ser tildado de fracaso.
La realidad es que el equipo mexicano antes de la Copa del Mundo no estaba ni cerca del nivel futbolístico que, si consiguió alcanzar durante el torneo, ni los más optimistas auguraban ver los momentos que encontró el equipo en la cancha, y mucho menos la conexión que alcanzaron con la afición, algo que si me apuran, no sucedía desde hace más de dos ediciones mundialistas.
Los pronósticos eran totalmente adversos, los niveles de confianza en Aguirre y sus dirigidos eran paupérrimos y, por si fuera poco, lo inalcanzable que se ha vuelto conseguir una entrada a los estadios del torneo, hacían que el aficionado de cepa, el que siempre ha estado y no se ha colado solo para ser parte del trending, no pudiera estar de cerca a su equipo.
Ahora viene lo más difícil que es tomar las decisiones correctas, está claro que Aguirre no seguirá en el equipo y que todo apunta a que se seguirá con el plan original que es mantener a Rafa Márquez como el encargado de llegar hasta el próximo Mundial en 2030, eso debería ser lo primordial, darle continuidad a un trabajo que tras los últimos 5 partidos parece tener buenas sensaciones, para ello seguro que muchos de los nombres que vimos en este torneo no estarán, algunos por edad y otros porque simplemente no deben estar; pero hay otros que son la base de algo que pinta bastante bien y ahí estarán los Mora, Lira, Johan, y otros más.
Pero no todo debe hacerlo la selección mayor, en las que son con límite de edad se debe seguir haciendo lo que hasta ahora ha hecho Lillini, se tiene que asistir a JJOO, y se debe abrir el lugar a esos nuevos futbolistas dejando de lado a las vacas sagradas que no dan más.
Y la Federación Mexicana de Fútbol, y sus ligas profesionales también deben cambiar muchas cosas para seguir impulsando esa mejoría y que está no quede en 5 partidos mundialistas. El fútbol mexicano demostró que puede hacer bien las cosas, que puede lograr una conexión sin precedentes con su afición, que si puede organizar un Mundial en casa es porque tiene capacidad de organización, pero falta reflejarla en su producto, y si, también habrá que trabajar en esa parte que no se ve, esa que si tienen los equipos grandes, que es tener la cabeza fría y de esa forma adecuarse a los entornos negativos para entonces si poder salir victoriosos.
La Selección Mexicana de Fútbol logró sacar lagrimas a sus aficionados, tanto de felicidad como de tristeza, les dio la ilusión de pensar que en el futuro con Rafa Márquez o con quien sea se tiene el material humano para luchar por algo más, pero falta dar ese paso que impulse al fútbol mexicano a la élite de los grandes, hace falta mucho para que México sea ese equipo que además de ilusionar dé certezas.
¿Será que los directivos se den cuenta de ello?, ¿Podrán sentar bases y dar continuidad a lo bueno que se hizo y terminar de fortalecerlo?, ¿Serán capaces de dejar de lado los intereses de siempre con tal de mejorar? ¿Será el próximo Mundial el que se nos dé el ansiado resultado?
Todo está en manos de los de siempre y no sé si lo hagan, pero… ¿Y si sí?
✍️Rodrígo Martínez
Analista Deportivo