✍️ Kenia Hernández
El gremio de la danza terminó atrapado entre las diferencias que mantienen el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de San Luis Potosí, luego de que la administración municipal negara el uso de la explanada y las plazoletas del Teatro de la Paz para las actividades al aire libre del Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López 2026, cuya inauguración está programada para este viernes.
La decisión obligó a la Secretaría de Cultura del Estado a replantear parte de la programación, pues hasta el momento no existe una alternativa definida para sustituir los espacios abiertos que permitirían acercar las presentaciones al público fuera de los recintos tradicionales.
El secretario de Cultura, Juan Carlos Torres Cedillo, lamentó que las compañías participantes sean las principales afectadas por un conflicto que, dijo, espera no tenga origen en diferencias políticas entre ambas administraciones o en el contexto de temas electorales. Señaló que la esencia del festival era llevar la danza a las calles, donde pudiera encontrarse de manera directa con la ciudadanía.
De acuerdo con el funcionario, la respuesta oficial del Ayuntamiento fue recibida este jueves y en ella se argumenta que la explanada del Teatro de la Paz ya estaba comprometida para otros eventos durante las fechas solicitadas por la dependencia estatal.
Sin embargo, Torres Cedillo llamó la atención sobre un aspecto adicional del oficio. Explicó que, pese a negar el préstamo de los espacios abiertos para el festival, el Ayuntamiento manifestó su confianza en que la Secretaría de Cultura continúe facilitando el Teatro de la Paz para la realización de futuros eventos municipales.
Para el funcionario estatal, esta situación evidencia una relación institucional contradictoria, en la que se restringe el acceso a espacios públicos para una de las principales actividades culturales del estado, mientras se solicita mantener la colaboración para las actividades posteriores.
Con el inicio del Festival Lila López a unas horas de distancia, las presentaciones previstas en espacios abiertos podrían trasladarse a teatros y foros culturales, aunque ello implicará renunciar a uno de los objetivos centrales del encuentro: acercar la danza contemporánea a la población fuera de los escenarios convencionales.