El envejecimiento no comienza a los 60 años, sino que es un proceso que empieza a manifestarse desde etapas mucho más tempranas de la vida, por lo que mantener la autonomía y una buena calidad de vida en la vejez requiere adoptar medidas de cuidado desde alrededor de la tercera década, señaló Erika Adriana Torres Hernández, investigadora de la Facultad de Enfermería y Nutrición de la UASLP.
La especialista en geriatría explicó que, aunque los cambios asociados al envejecimiento no siempre son visibles, órganos como el cerebro, los riñones y los pulmones comienzan a experimentar modificaciones desde aproximadamente los 30 años. Por ello, recomendó prestar atención desde entonces a factores como alimentación, actividad física, descanso, hidratación, salud mental y estimulación cognitiva.
Torres Hernández también llamó a combatir el edadismo, es decir, la discriminación basada en la edad, y cuestionó la idea de que llegar a la vejez implica necesariamente dependencia. Señaló que el cuidado de las personas mayores debe evitar la sobreprotección y favorecer que mantengan su capacidad de decisión, independencia y funcionalidad el mayor tiempo posible.
En este contexto, destacó el trabajo de la Facultad de Enfermería y Nutrición con el material “Entre lápices y letras”, diseñado para estimular distintas funciones cognitivas en personas adultas mayores. La investigadora planteó que la pregunta no debería ser únicamente cómo cuidar a quienes ya llegaron a esa etapa, sino cómo quiere cada persona llegar a ser adulta mayor, pues las condiciones para una vejez autónoma comienzan a construirse desde mucho antes de los 60 años.