México enfrenta un riesgo real de perder su certificación como país libre de sarampión, una situación que genera preocupación entre especialistas en salud pública ante el incremento de brotes en distintas regiones del país. Así lo advirtió el doctor Andreu Comas García, docente e investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).
El especialista explicó que, aunque el brote inicial detectado en Chihuahua fue contenido, el virus ya se ha extendido a otros estados, lo que enciende alertas no solo a nivel nacional, sino en toda América del Norte. México, Estados Unidos y Canadá comparten actualmente un escenario de riesgo para conservar el estatus sanitario que certifica la eliminación del sarampión.
Comas García señaló que la principal causa de este resurgimiento es la disminución sostenida en las coberturas de vacunación registrada en los últimos nueve años. Para mantener la eliminación de la enfermedad se requiere una cobertura superior al 95 por ciento; sin embargo, en México esta cifra comenzó a descender gradualmente hasta ubicarse entre el 80 y 90 por ciento. En los años 2021 y 2022, se documentó incluso que solo uno de cada tres niños de seis años contaba con un esquema completo de vacunación.
Aunque estas variaciones pueden parecer pequeñas en términos porcentuales, el investigador subrayó que, al traducirse en personas sin protección, el impacto es considerable, lo que ha favorecido el retorno del sarampión y de otras enfermedades prevenibles por vacunación.
Otro factor que incrementa el riesgo es la cercanía del Mundial de Futbol, cuyas sedes en México serán Nuevo León, Jalisco y la Ciudad de México. Actualmente, Jalisco concentra cerca de la mitad de los casos confirmados en el país, mientras que la capital mantiene una tendencia creciente. A esto se suma la elevada movilidad interna y el flujo internacional de personas entre México, Estados Unidos y Canadá, regiones donde el sarampión se ha convertido en uno de los principales problemas sanitarios.
El especialista destacó que el sarampión no es una enfermedad exclusiva de la infancia. Nueve de cada diez casos se presentan en personas menores de 40 años. Aunque el 37 por ciento corresponde a menores de nueve años, cerca del 60 por ciento se concentra en personas de entre 10 y 39 años, reflejo de las deficiencias acumuladas en los esquemas de vacunación desde 2015. La eliminación del refuerzo contra sarampión y rubéola a los 12 años ha contribuido también a la aparición de casos en jóvenes y adultos.
En cuanto a los síntomas, explicó que la enfermedad inicia con malestar general y fiebre elevada, que puede superar los 40 grados, seguida de la aparición de un exantema que comienza en el rostro y se extiende al resto del cuerpo. Se presentan además tos, estornudos, enrojecimiento de ojos, dolor de garganta, inflamación de ganglios en el cuello y un marcado decaimiento. Aunque la mayoría de los pacientes se recupera, el sarampión puede provocar complicaciones graves como neumonía, infecciones cerebrales e incluso una pérdida parcial de la memoria inmunológica, debilitando la protección contra otras enfermedades.
El sarampión es además altamente contagioso: en contextos de baja vacunación, una persona puede infectar entre 14 y 16 individuos. Por ello, el investigador enfatizó que no basta con vacunar a niños pequeños, sino que es indispensable revisar y completar esquemas de vacunación en personas mayores de seis años.
Respecto a San Luis Potosí, se han confirmado tres casos en lo que va del año: dos en bebés de dos y once meses, y uno en una mujer adulta, todos relacionados con un caso importado desde Chiapas. Comas García explicó que entidades como Guerrero, Chiapas y San Luis Potosí registran alta movilidad de trabajadores temporales, lo que facilita la dispersión del virus.
En el caso de los lactantes, el riesgo aumenta cuando las madres no fueron vacunadas antes del embarazo, ya que los bebés dependen de la protección transmitida durante la gestación. Sin esta inmunidad, quedan expuestos a desarrollar la enfermedad.
Finalmente, el investigador hizo un llamado tanto a las autoridades como a la ciudadanía. Subrayó que, aunque la acción gubernamental es fundamental, la corresponsabilidad social es clave para contener el sarampión. Invitó a la población a verificar su esquema de vacunación, acudir a los servicios de salud y buscar atención médica inmediata ante cualquier sospecha, además de respetar el aislamiento para evitar la propagación del virus.