En la selva de la Huasteca Potosina, el Jardín Escultórico de Edward James es sin duda, el mágico destino de cientos de viajeros que buscan vivir una experiencia irrepetible y surrealista, donde las esculturas de concreto y la selva, convergen en una armonía orgánica que se transforma con el paso del tiempo.
Las estructuras monumentales del Jardín, también conocido como “Las Pozas”, por la caída de sus cascadas, es un santuario vivo que revela una faceta diferente con cada estación del año; por lo que no importa en qué época lo visites, o cuántas veces vayas, siempre hay algo distinto que admirar, descubrir y sentir.
De primavera a invierno, el surrealismo se vive en todo su esplendor; desde la atmósfera brillante en primavera con sus flores tropicales, follajes de colores vibrantes y el Festival de Primavera Surreal en las calles de Xilitla en marzo; hasta el invierno cubierto de neblina, con escenas casi cinematográficas y cascadas de agua cristalina y de tonos azul turquesa. Y en diciembre se lleva a cabo el Festival de Cine de Xilitla y el Encuentro Internacional de Estudios Surrealistas refuerzan el carácter intelectual y artístico del destino.

No obstante, las temporadas de verano y otoño no pierden su encanto. Es en julio y agosto que florecen las orquídeas y las cascadas alcanzan su máximo caudal; la fuerza de los ríos recrea un sonido envolvente que, en combinación con las estructuras cubiertas de musgo, fusionan la estructura y la naturaleza para volverse uno mismo.
Y en otoño, la cercanía con la fiesta del Xantolo, ofrece un ambiente de calma, donde la luz juega un papel fundamental para destacar cada detalle de las esculturas, justo en la épica de las mariposas; un detalle simbólico en fechas donde se celebra la vida y la muerte, lo que da un aporte cultural mágico entre catrinas, velas y altares.

El Jardín Escultórico de Edward James no es un sitio estático que se visita una sola vez. Es un organismo vivo donde la obra de James y la naturaleza se reinventan constantemente.
