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Reforma Fiscal 2026 ya golpea a contribuyentes y empresas, advierte académico de la UASLP

El director de la Facultad de Contaduría y Administración señala que los cambios aprobados a finales de 2025 tienen un marcado enfoque recaudatorio y ya generan impactos en consumidores y negocios.

La Reforma Fiscal 2026 comenzó a sentirse desde los primeros días del año, con ajustes que ya impactan a trabajadores, empresas y consumidores, afirmó el CPC Juan Antonio Zapata Zapata, director de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). El académico destacó que, contrario a la percepción de que hubo pocas modificaciones, los cambios aprobados al cierre de 2025 representan un paquete con claro enfoque recaudatorio y efectos directos en los bolsillos.

Uno de los incrementos más relevantes recae en la tasa de recargos por incumplimiento fiscal, que pasó a 2.07 por ciento mensual, una cifra superior incluso al costo de créditos bancarios tradicionales. Zapata Zapata advirtió que este ajuste convierte cualquier retraso en pagos en un financiamiento involuntario sumamente caro, capaz de generar deudas crecientes y difíciles de administrar.

A la par, se endureció la fiscalización sobre los comprobantes fiscales digitales, con especial atención en la detección de facturas falsas. El director universitario subrayó que, si la autoridad detecta irregularidades, podrá cancelar los sellos digitales no sólo de las empresas involucradas, sino también de sus socios, una sanción que paraliza la operatividad de cualquier negocio.

En materia de Impuesto sobre la Renta, explicó que se actualizaron las tarifas de retención de sueldos y salarios, un ajuste ligado al comportamiento inflacionario. Esta modificación genera una ligera disminución en la retención para algunos trabajadores, aunque al mismo tiempo un incremento salarial podría elevar el ISR a pagar.

El académico también detalló cambios contundentes en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que afectan a productos de consumo cotidiano. El impuesto al tabaco se duplicó de 100 a 200 por ciento, mientras que para las bebidas azucaradas se estableció un cobro de 3.08 pesos por litro, aplicado de forma proporcional al envase. Si bien estas medidas buscan desalentar el consumo por motivos de salud pública, representan un impacto directo en el gasto familiar.

A su vez, los vapeadores fueron incluidos en el IEPS con un impuesto del 100 por ciento, pese a que su venta está prohibida, pero no su consumo, situación que podría incentivar el mercado informal. En el caso de los juegos de apuestas, la tasa de retención aumentó del 30 al 50 por ciento, lo que encarece de manera significativa esta actividad.

Finalmente, Zapata Zapata recordó que la UASLP mantiene en operación un núcleo fiscal en la calle Madero, donde especialistas brindan orientación a contribuyentes sobre declaraciones, obligaciones fiscales y trámites ante el SAT. Este servicio, dijo, sigue siendo un apoyo esencial en un entorno donde las reglas fiscales cambian de manera constante.