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[Video] Impulso de LSM como derecho humano y pilar social

Dif Estatal promueve cursos y talleres de Lengua de Señas Mexicana para el público en general.

Con el objetivo de consolidar una inclusión real en la entidad, especialistas del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) señalaron que la Lengua de Señas Mexicana (LSM) debe ser reconocida como un eje fundamental para el progreso de la sociedad potosina.

Personal especializado destacó que el respeto a la pluralidad lingüística es vital, enfatizando que el español no es el único sistema de comunicación legítimo en el país.

Gabriela Montes Herrera, maestra de LSM en el DIF, hizo un llamado a la ciudadanía para sensibilizarse sobre el derecho de las personas sordas a desenvolverse en entornos accesibles. Según la docente, es crucial que la sociedad se prepare para interactuar con familiares, amigos o colegas con discapacidad auditiva, rompiendo la barrera de que el idioma hablado es la única vía de conexión humana.

La Lengua de Señas Mexicana debe ser reconocida para el progreso de la sociedad

A diferencia de la percepción común que cataloga a la LSM como una simple mímica del español, esta lengua posee una estructura gramatical propia y sumamente sofisticada. Su ejecución depende de parámetros formacionales estrictos que combinan la configuración de las manos, la orientación de las palmas, el movimiento y la ubicación espacial. Además, el sistema integra elementos no manuales, como expresiones faciales y movimientos del cuerpo, que son los que otorgan sentido y precisión gramatical a cada mensaje.

Este nivel de complejidad ha sido experimentado de primera mano por los ciudadanos que asisten a los talleres impartidos en el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE).

El respeto a la pluralidad lingüística es vital

Edgar Jiménez, estudiante de estos cursos, describió el proceso como un reto significativo que exige una gran dedicación, y que más allá de la dificultad de aprender una nueva lengua, existe un impulso genuino por prepararse y entender que nadie está exento de enfrentar una discapacidad auditiva en el futuro.