El arte no es solo lo que se ve, sino lo que se siente, y para la maestra Silvia Puyou esa premisa ha sido el motor de una carrera que ya cruza la frontera de los sesenta años. Con su exposición “Sentido Vital”, el Centro de Difusión Cultural del Instituto Potosino de Bellas Artes se convierte en el escenario de un diálogo íntimo entre la artista y su propia evolución estética e intelectual.
La historia de Puyou con el lienzo comenzó en 1963 bajo la tutela del maestro Raúl Gamboa, y aunque la vida le impuso pausas necesarias, su reencuentro definitivo con la creación ocurrió a mediados de los años noventa.

Desde aquel regreso en 1995, su estilo ha atravesado un proceso de refinamiento constante hasta consolidarse en la abstracción total. Para la artista, este género representa la máxima libertad creativa, pues al prescindir de elementos reconocibles, la obra depende enteramente de la composición, la teoría del color y la visión interna de quien sostiene el pincel.
“Llegué al arte abstracto que yo siento que es el más creativo porque aquí ya no se busca observar un elemento reconocible sino que todo es creatividad y con base en los conocimientos pues de composición, teoría del color, que se van adquiriendo con el tiempo y después el sentimiento, la visión que se tiene en ese momento, se crea realmente algo, algo que no existía”, expresó la creadora.

Esta entrega se manifiesta en una técnica depurada donde las emociones crudas, las memorias y los estados de conciencia cobran vida a través de texturas y ritmos visuales dinámicos. Su trabajo no es solo un ejercicio de estética, sino un testimonio de exploración humana donde la experiencia personal se transmuta en una vivencia universal para el espectador. Al recorrer esta retrospectiva, que abarca sus últimos 25 años de labor ininterrumpida, se percibe una honestidad absoluta en cada grabado y pintura.
Silvia Puyou se declara plenamente satisfecha con este legado, afirmando que en cada pieza ha dejado plasmada su alma y su muy particular interpretación del mundo. “Sentido Vital” permanece así como un referente del quehacer pictórico en San Luis Potosí, invitando al público a ser testigo de una vida dedicada por completo a la fuerza del color y la forma.
