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Desciende flujo migratorio en San Luis Potosí durante el primer trimestre de 2026

Políticas de Donald Trump frenan el tránsito hacia el norte.

Por: La Esfera

El panorama de la migración en el estado ha mostrado un cambio drástico en el arranque de este año. De acuerdo con las cifras y observaciones del Instituto de Migración y Enlace Internacional (IMEI) de San Luis Potosí, el tránsito de personas que buscan llegar a la frontera norte ha registrado una disminución considerable, rompiendo con las tendencias de años anteriores.

Luis Enrique Hernández, titular de la dependencia, confirmó que esta tendencia a la baja no solo afecta a los grupos de extranjeros que utilizan la entidad como ruta de paso, sino que también se ha visto reflejada en una menor salida de ciudadanos potosinos hacia Estados Unidos.

Uno de los termómetros más claros de esta situación es la ocupación en los albergues locales. El titular del IMEI señaló que actualmente la Casa del Migrante reporta una afluencia de entre 150 y 200 usuarios por semana. Estas cifras son calificadas por las autoridades estatales como una actividad de “regular a baja” en comparación con los picos migratorios que se han vivido en periodos previos.

El factor determinante en este freno migratorio, según explicó Hernández, es el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. La incertidumbre jurídica, el aumento de las deportaciones y la vigilancia extrema en la frontera han generado un efecto inhibitorio entre quienes planeaban emprender el viaje hacia el “sueño americano”.

Esta calma en las vías férreas y carreteras potosinas no es necesariamente una señal de que la crisis humanitaria haya terminado, sino de que el miedo ha ganado terreno. La retórica de mano dura proveniente de Washington ha calado hondo, y hoy, San Luis Potosí deja de ser ese corredor saturado para convertirse en un espacio de espera y reflexión.

Queda en el aire la duda de si este descenso es permanente o si se trata de una breve pausa mientras los flujos buscan nuevas grietas por donde cruzar. Por ahora, el silencio en las rutas migratorias del estado habla más fuerte que las cifras: el norte, más que nunca, parece un destino blindado y lejano.