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El Mencho: La impunidad de la muerte.

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En este mismo espacio se adelantaron dos cosas: La primera, que Trump esperaba resultados tangibles (entiéndase contundentes) en el combate al narcotráfico y, la segunda, que, si se quería cumplir con las exigencias de los Estados Unidos de América, lo hecho por México hasta ese momento era insuficiente, se necesitaba más, mucho más.

El tiempo, concedió razón. El domingo 22 de febrero de 2026, se llevó a cabo el operativo se seguridad más importante de lo que va en el sexenio y, probablemente, el más importante para las acciones bilaterales de ambos países en el combate al crimen organizado en la historia. 

El aire ligeramente húmedo despertó a Nemesio Oseguera Cervantes en Tapalpa, Jalisco, el pueblo mágico que, la noche anterior, recibió a la última mujer que disfrutaría en su vida, pero que también, la que le costaría la vida.

Según la información proveída por las autoridades de seguridad, el líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue localizado gracias al seguimiento de inteligencia norteamericano, que dio con él, siguiéndola a ella.

El capo, disfrutaba de las cabañas exclusivas en la zona -su último hogar- cuando fue sorprendido por el Ejército y la Guardia Nacional. A su arribo, les recibieron los disparos de ocho hombres integrantes de las perversas fuerzas especiales del cártel, quienes, en su totalidad, palidecieron ante las fuerzas mexicanas del orden.

No obstante, Mencho escapó.

En su huida, los pinos y coníferas suponían camuflaje para el jefe de la organización criminal con mayor alcance territorial del país, empero, sus intenciones de desaparecer en la sierra fueron en vano cuando, de entre la maleza, integrantes de seguridad, los avistaron, intercambiaron detonaciones con aquél y sus dos escoltas quienes, finalmente, fueron vencidos hiriéndolos de gravedad.

Momentos después, llegaron al lugar los integrantes de sanidad del ejército, proveyéndoles de apoyo médico a estas tres personas quienes, por su currículum, debatiblemente lo merecían.

Sin embargo, al reconocer el apremiante estado de salud de aquéllos, se dispuso un helicóptero para trasladarlos a un hospital, cuando, por fin, en el trayecto, la vida se le resbaló al Mencho de las manos como corrió la sangre de los mexicanos que fallecieron por su orden, venia o conveniencia, dejando así, una vida llena muerte y a un México, lleno de muertos.

¿Hasta aquí, conviene preguntarse, y esto, qué significó? Y no me refiero a los más de 250 bloqueos carreteros en 20 estados, losBancos del Bienestar y el Costco quemados que todos vimos, ni las balaceras en aeropuertos y calles que lo único que demostraron es el poco control territorial que tiene el estado mexicano.

No. Me refiero a los actores de esta sangrienta pero exitosa obramilitar.

¿Para Trump? Insatisfacción. El golpe fue certero, pero no fue dado por él.

¿Para la presidenta? Incomodidad. La decisión no salió de su cabeza, pero la ejecutó con sus manos.

¿Para Omar García Harfuch? Legítima venganza. El cargofinalmente le permitió ajuste de cuentas por su ataque en 2020.

¿Para las fuerzas armadas? Un éxito luctuoso. Es el operativo que más guardias nacionales y militares ha costado. 

¿Para los mexicanos? Por fin, un sentimiento generalizado de acierto en al combate a la inseguridad.

Pero, no se deje engañar, por encima de todo, la muerte del Mencho representa impunidad. 

Representa miles de víctimas que no vieron ni verán al más grande delincuente de este país pagar por sus actos. 

La mayor pérdida, después de la vida, es la de la verdad. 

Su muerte, representa una cobija de silencio para los políticos que lo apoyaron, a los policías que lo obedecieron, a los empresarios que expandieron su riqueza y que lavaron su dinero, a las gasolineras que se coludieron con su huachicol, a los extorsionadores que cobraron piso, a los sicarios, a los reclutadores que acabaron con el futuro de tantos jóvenes y a los que llenaron al país de desaparecidos.

Sí, fue un éxito abatirlo, pero mayor éxito será, desarticularlos, llevarlos a los tribunales y sentenciarlos.

Fuentes: Animal Político, La Jornada, INFOBAE, El Financiero, BBC.

Por: Kevin de la Rosa.

Abogado