|Por: La Esfera
El rugido de los diablos metálicos en la Central de Abastos de San Luis Potosí ya no es solo cosa de hombres. En este 8 de marzo, nos sumergimos en el corazón del comercio potosino para conocer a un grupo de mujeres que está rompiendo esquemas: las “Diableras”. Ellas no solo cargan mercancía; cargan con la determinación de demostrar que la fuerza no tiene género.
Este oficio, que históricamente parecía reservado para varones, hoy cuenta con rostros femeninos que, con una sonrisa y mucha garra, enfrentan jornadas de carga y descarga sin titubear.
Un punto clave en esta historia es la empresa Abarrotes Ibague, que se ha convertido en un referente de inclusión en la zona. Aquí ocurre algo que rompe todas las estadísticas tradicionales: hay más mujeres cargadoras que hombres. Este negocio no solo ha abierto vacantes, sino que ha confiado en la capacidad de las potosinas para desempeñar tareas de alto impacto físico, permitiéndoles llevar el sustento a sus hogares con la frente muy en alto. El reconocimiento es doble: para las trabajadoras por su resistencia, y para la empresa por derribar los muros de los prejuicios laborales.

Al platicar con estas guerreras del comercio, la respuesta es unánime y llena de orgullo. Ellas mismas aseguran que, aunque el trabajo es exigente y el diablo pesa según la mercancía del día, el ambiente que han creado entre compañeras hace que todo fluya mejor
“A todo le hacemos, no tenemos miedo a nada; como ellos pueden, nosotras también podemos”, comentan las trabajadoras mientras sortean los pasillos de la Central.
Incluso, con un toque de humor y mucha seguridad, algunas señalan que a veces trabajan más las mujeres que los hombres, dejando claro que la resistencia física y la disciplina son sus mejores herramientas. Se dicen cansadas pero felices, disfrutando del “cotorreo” diario que hace que la carga se sienta más ligera.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, el mensaje que sale desde los pasillos de carga de la Central de Abastos es una inyección de adrenalina para todas aquellas que dudan de sus propias capacidades. Las diableras de San Luis Potosí son el ejemplo vivo de que no hay ámbito prohibido.
Su invitación para este día es contundente: “Que se animen, que no tengan miedo, somos trabajadoras, luchonas y unas guerreras” expresaron. Hoy, en San Luis Potosí, las mujeres no solo mueven la economía; mueven toneladas de esperanza y demuestran que, en el campo de batalla que sea, ellas siempre saben cómo sobresalir.