Por: La Esfera
La deserción escolar en el nivel universitario no siempre responde a una falta de interés o capacidad académica; a menudo, es el resultado de una batalla desigual contra la carencia de recursos y la geografía. El rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) puso sobre la mesa una realidad cruda que afecta principalmente a los jóvenes de la zona Huasteca, asegurando que el costo de ir a la escuela va mucho más allá de las inscripciones.
Aunque la universidad ha implementado políticas inclusivas, como la eliminación de cuotas para estudiantes provenientes de pueblos originarios, madres solteras y personas con discapacidad, esto no ha sido suficiente para frenar el abandono escolar. Según lo expresado por el rector, el problema medular radica en los gastos operativos diarios que enfrentan las familias.
Muchos estudiantes deben trasladarse desde comunidades alejadas hacia los campus universitarios, como el de Tamazunchale. Estos traslados diarios pueden costar entre 20, 30 o hasta 40 pesos solo de ida, sumando una cantidad similar para el regreso. Si a esto se le añade el costo de una comida básica, el gasto se vuelve insostenible para familias que, en ocasiones, tienen a varios hijos intentando cursar una carrera profesional al mismo tiempo.
Como respuesta a esta problemática, la UASLP ha diseñado el proyecto de la Casa del Estudiante en la Zona Huasteca. Esta iniciativa busca ofrecer un refugio seguro y alimentación para los alumnos durante la semana escolar bajo una dinámica de colaboración institucional.
En este esquema, la Universidad proveería la infraestructura necesaria, mientras que los ayuntamientos de la región se encargarían del mantenimiento y de garantizar el desayuno, comida y cena de sus respectivos estudiantes. Bajo este modelo, los alumnos solo tendrían que realizar un viaje de ida el lunes y uno de regreso el viernes, eliminando el desgaste económico y físico de los traslados diarios y permitiéndoles enfocarse exclusivamente en su formación académica.
A pesar de la urgencia y el impacto positivo proyectado, el rector lamentó que el proyecto se encuentre actualmente detenido. Aunque las gestiones se han realizado formalmente ante la Secretaría de Educación Pública (SEP), el Gobierno del Estado y el Instituto de Atención a los Pueblos Indígenas, la falta de presupuesto ha impedido incluso el inicio de las obras físicas.
El funcionario señaló con preocupación que no cuentan con los recursos mínimos para intentar el arranque de la construcción. Esta situación es crítica especialmente en el campus de Tamazunchale, donde la demanda estudiantil ya ha rebasado por completo la capacidad actual de las instalaciones, dejando la Casa del Estudiante como un anhelo pendiente para cientos de jóvenes potosinos.