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El alma detrás de las cuerdas: La vigencia de la laudería en la era digital

El maestro Jorge Lay Herrera reivindica el valor del instrumento artesanal frente a la fabricación en serie.

Por: La Esfera

En un mundo dominado por la inmediatez y los procesos industriales, existen oficios que se resisten a perder su latido manual. La laudería es uno de ellos. Recientemente, el Instituto Potosino de Bellas Artes (IPBA) fue sede de una enriquecedora conferencia impartida por el reconocido laudero Jorge Lay Herrera, quien compartió su visión sobre el cuidado, la evolución y la importancia de preservar la construcción artesanal de instrumentos, particularmente de la guitarra clásica.

Para Lay Herrera, la presencia de un laudero profesional no es un lujo, sino una necesidad en cualquier entorno que presuma de una cultura musical activa. “En cada región donde haya un músico o una orquesta, debiera haber también lauderos competentes para dar servicio y atender a cada instrumento”, señaló el artesano, subrayando que esta labor sigue siendo, en esencia, la misma que hace cientos de años: construir y restaurar con precisión y paciencia.

Sobre la capacidad de adaptación de la guitarra, el experto señaló que la guitarra clásica es posiblemente el instrumento que más transformaciones ha experimentado a lo largo de la historia. Si bien la modernidad ha traído consigo nuevos materiales y técnicas, Lay Herrera mantiene una postura crítica y reflexiva, sugiriendo que solo el paso del tiempo determinará si estas innovaciones tecnológicas benefician o perjudican la calidad sonora y la mística del instrumento.

Por otra parte, la diferencia entre un instrumento fabricado en serie y uno nacido de las manos de un especialista es, para el maestro, un abismo de matices. Al optar por una pieza industrial, el músico sacrifica cualidades tímbricas y esa conexión personal que surge al conocer al creador de su herramienta de trabajo.

El encuentro concluyó con una invitación directa a las nuevas generaciones de guitarristas: buscar la excelencia a través del trabajo de los grandes artesanos mexicanos. Desde el Río Bravo hasta Quintana Roo, México alberga talleres de maestros magníficos que mantienen viva una tradición que la industria jamás podrá replicar: el alma única de un instrumento hecho a mano.