El presidente de Estados Unidos dijo “no estar contento” con los resultados del gobierno de Claudia Sheinbaum y volvió a insinuar posibles ataques contra cárteles en territorio mexicano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensar la relación bilateral al asegurar que “no está contento” con el trabajo del gobierno de México en la lucha contra el narcotráfico, y aunque afirmó que no planea ordenar acciones militares en territorio mexicano, dejó abierta la posibilidad de hacerlo. Desde la Oficina Oval, Trump declaró que cualquier medida para detener el tráfico de drogas “está bien” para él, al tiempo que matizó que “sería un orgullo hacerlo”, si lo considerara necesario.
Las declaraciones del mandatario se suman a una serie de mensajes ambiguos emitidos durante los últimos meses, en los que alterna elogios y críticas hacia el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Mientras en ocasiones reconoce avances en la cooperación bilateral, también ha afirmado que en México “imperan los cárteles”, señalando que el gobierno federal actúa con temor frente a estas organizaciones criminales.
La postura de Trump ocurre en medio de su reconfiguración de la estrategia antidrogas, que incluyó retirar a la DEA la responsabilidad directa del combate al narcotráfico y transferirla al Pentágono. Como parte de esta política, seis cárteles mexicanos fueron catalogados como organizaciones terroristas internacionales y se han autorizado operaciones navales que han destruido embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de 83 personas ejecutadas extrajudicialmente desde septiembre.
Mientras funcionarios de su gabinete, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, han negado que Washington esté planeando ataques dentro de México, las declaraciones del presidente estadounidense mantienen la incertidumbre sobre el rumbo de la cooperación bilateral y el alcance real de la nueva estrategia militarizada contra el narcotráfico.