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Se acabó el maquillaje

Rodrígo Martínez

Recién termina la temporada regular de la bendita Liga MX, algunos equipos que tuvieron el mejor rendimiento de los 18 clubes de primera, ya piensan en cómo llegar a su máximo objetivo que es salir campeón.

Pero el otro grupo que no calificó a la liguilla, sí, el grueso de participantes de la Primera División Nacional, no solo empacó maletas de manera anticipada, sino que además comenzarán muy temprano la planeación del próximo año futbolístico, uno que, en teoría, tendrá mucha más dificultad con el tan anunciado regreso del descenso y no descenso.

¿Qué significa esto? Pues que varias instituciones dejarán de engañar y auto engañarse.

En el pasado reciente y aterrizando esto en nuestro San Luis Potosí, jugadores, entrenadores (y miren que han sido varios), directivos y aficionados han gritado a los 4 vientos que el Atlético de San Luis ha tenido un gran desempeño deportivo algunos semestres y que cualquier cosa menos que eso ya no es permitido.

Entrenadores como Jardine, Leal y Torrent, alcanzaron etiquetas que probablemente en otras circunstancias no habrían logrado, excepto Jardine que venía como campeón olímpico, los otros dos solo habían sido auxiliares. Su llegada a San Luis les significó a estos 3 obtener su primera oportunidad de dirigir en el máximo circuito y las bendiciones de la regla más mediocre que ha existido en el fútbol mexicano como lo es el Play In, les otorgó la oportunidad de clasificarse a una liguilla a la cual, en circunstancias normales, como lo es este semestre, no habrían alcanzado con los números tan malos que tenían en su momento.

Esta regla que ha mantenido envalentonados a cuerpos técnicos, jugadores, directivos y aficionados, argumentando un rendimiento extraordinario para una institución como la potosina, no solo les ha nublado la mente, también les ha infringido un alto nivel de engaño y auto engaño, que solo ha maquillado una gestión que, contando los pesos de la bolsa, aspira a no meterse en la zona de multas por “descenso”.

Se acabó la mentira, por lo menos de manera temporal, este Clausura 2026 puso todo en su lugar y además tendrá que obligar a que algunos despierten de su engaño, y que otros de verdad busquen cimentar un proyecto que no aspire a que, una regla que premia la mediocridad, los impulse a pelear por un título.

Es hora que los dirigentes potosinos hagan a un lado la austeridad en la que operan y, en la que buscan que un milagro, como lo ha sido Joao, como lo fue Sanabria y alguno otro, les dé momentos escasos de brillantez. Ha llegado el momento de que se olviden de gastar en los Vitinho, Jan Phillipe y algunos otros que no resultaron más que petardos y que le den oportunidad de cuajar a los chicos que vienen desde las inferiores para crear una verdadera identidad.

Señores directivos se les acabó el maquillaje y esperemos que sea de manera permanente, es hora de que dejen de lado los experimentos marca Abascal y le pongan seriedad a un equipo que en años anteriores presumieron su vínculo con un grande del fútbol mundial como lo es el Atlético de Madrid, para que entonces su afición no celebre a cuenta gotas y a consecuencia de quien premia con un boleto para los menos malos.

Rodrígo Martínez

Analista Deportivo