La doctora Isabel Cristina Flores Rueda, coordinadora de la carrera de Mercadotecnia e investigadora de la Unidad Académica Multidisciplinaria Regional Altiplano (UAMRA) de la UASLP, advirtió sobre el creciente riesgo asociado al uso de aplicaciones y plataformas de compras en línea, debido a la alta segmentación de las estrategias de mercadotecnia digital y la influencia directa de los algoritmos en el comportamiento del consumidor.
Explicó que, tras la pandemia, las compras digitales se convirtieron en un fenómeno global de estudio por su impacto en los hábitos financieros y emocionales de las personas. Aunque hoy forman parte de la vida cotidiana, también se han vinculado con comportamientos conflictivos, particularmente impulsos de compra y descontrol financiero.

La especialista detalló que estos comportamientos se activan por elementos incorporados deliberadamente en sitios web y aplicaciones, como notificaciones constantes, recomendaciones personalizadas, reseñas y estímulos visuales que aumentan la probabilidad de compra. Este diseño, dijo, convierte las compras en una actividad percibida por muchas personas como entretenimiento o escape emocional, relacionada con sensaciones de recompensa y pertenencia.
Flores Rueda señaló que este fenómeno deriva en compras no controladas, donde el consumidor adquiere productos que no responden a necesidades reales. En algunos casos, estas conductas evolucionan hasta niveles adictivos, con personas que pasan horas cazando promociones, revisando ofertas o acumulando productos innecesarios.
Ante este panorama, llamó a la población a reflexionar sobre sus motivaciones al comprar en línea: si lo hacen por aburrimiento, ansiedad o estrés, y si están sustituyendo la necesidad de bienestar emocional por la búsqueda compulsiva de productos. Conocerse y analizar la propia conducta, afirmó, es clave para evitar patrones dañinos.
Finalmente, la investigadora recomendó desactivar notificaciones de aplicaciones y plataformas comerciales, reducir la exposición a promociones y mantenerse consciente del impacto que estas decisiones pueden tener en la rutina diaria, la salud financiera y el bienestar emocional.