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De Mexquitic para el mundo: Flavio Valerio y el resurgir de la artesanía potosina

oficio manual experimenta un proceso de revalorización en San Luis Potosí frente a los desafíos de la era digital

✍️ Michel Martínez

​El oficio artesanal en San Luis Potosí atraviesa por un periodo de profunda transformación. Lejos de quedar en el olvido, el trabajo manual experimenta un proceso de revalorización y reconocimiento que lo ha colocado nuevamente en el centro del gusto del público, impulsado por una mezcla de nostalgia, identidad y el deseo de volver a lo auténtico.

​Flavio Valerio, originario del municipio de Mexquitic de Carmona, es un claro ejemplo de esta resistencia cultural. Con casi 30 años dedicados a dar vida a piezas únicas, el artesano potosino reconoce que, aunque el camino tiene días buenos y malos en cuestión de ventas, el panorama actual es sumamente favorable para quienes viven de esta actividad.

​Para muestra de su maestría, el artesano nos mostró cómo elabora un llavero de madera, tallando cualquier nombre propio en menos de un minuto; una demostración que da cuenta de una habilidad impresionante desarrollada con los años de experiencia y la práctica constante.

​”Antes la verdad la gente no nos daba nada, no nos ofrecía nada, pero actualmente la artesanía está de moda, la gente la aprecia, la valora. Hay veces que dicen que los mexicanos no valoramos; no, sí valoramos, pero a veces no hay dinero”, comparte Flavio.

​Uno de los fenómenos más interesantes dentro de este resurgimiento ocurre con los juguetes artesanales tradicionales. En un entorno dominado por las pantallas y los algoritmos, estos objetos de madera y cartón logran una hazaña que parecía perdida: capturar la atención de las infancias actuales.

​El artesano potosino observa con frecuencia cómo niños y jóvenes se acercan a su espacio atraídos por la curiosidad. Aunque en muchos casos desconocen por completo el nombre del juguete o cómo se utiliza, el magnetismo de estos elementos tradicionales detona el diálogo familiar, obligando a padres y abuelos a explicar las dinámicas de juego de antes y logrando, de paso, una valiosa desconexión digital.

​”Hay niños y jóvenes que no saben ni siquiera el nombre del producto, pero ha habido mucho impulso hacia la artesanía, hacia lo de antes, y ha regresado”, explica el creador.

​La producción artesanal en el estado no solo compite en calidad, sino que posee una identidad propia que resalta en el contexto nacional. Desde el emblemático bordado téneek de la Huasteca hasta las creaciones originarias de Mexquitic de Carmona, el talento local se consolida como un motivo de orgullo que conecta de manera directa con los compradores, tanto locales como foráneos.

​Para Flavio Valerio, el encanto de la artesanía potosina radica en su diversidad y en esa atmósfera única que caracteriza a la entidad, consolidando el sello de lo “hecho en San Luis” como sinónimo de originalidad.

​”Hay mucho cambio, muchas cosas diferentes en la artesanía potosina; el bordado téneek, las cosas de Mexquitic… son cosas únicas que destacan entre todo lo demás. Cada estado tiene su especial, pero San Luis, como dicen por ahí, es surrealista”, concluyó.