En el marco de la celebración del 30 de abril, las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) invitan a una reflexión profunda sobre la realidad que viven miles de hogares mexicanos. Más allá de los festejos, el panorama de salud revela que un sector importante de la población infantil requiere de cuidados especializados y atención constante para su desarrollo.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, en el país residen 35.7 millones de niñas, niños y adolescentes menores de 18 años. Sin embargo, el foco de atención se centra en el 3.8% de la población entre 5 y 17 años que vive con alguna discapacidad o enfermedad crónica o temporal y que, por su condición, depende del cuidado de un residente del hogar.

La labor de cuidado en estos hogares es una tarea de tiempo completo, donde las personas cuidadoras dedican un promedio de 13.8 horas a la semana únicamente a la vigilancia presencial de estos menores.
Esta carga horaria se complementa con otras actividades esenciales como el acompañamiento recreativo y emocional a través del juego o la lectura, que suma 4.6 horas semanales, y las labores de alimentación que requieren 4.5 horas adicionales. Asimismo, el tiempo destinado a terapias o ejercicios de rehabilitación promedia las 4.3 horas, mientras que el apoyo en tareas escolares ocupa 3.4 horas a la semana.
Respecto al uso del tiempo en el hogar de los adolescentes de 12 a 17 años en situación de discapacidad, el ocio está fuertemente marcado por el consumo de medios digitales. En promedio, dedican 9 horas a la semana a ver películas, series o videos, y 8.4 horas semanales al uso de redes sociales.

En contraste, el acceso a la vida cultural externa es notablemente bajo, siendo la asistencia a museos, teatros o cines la actividad con menor tiempo registrado, con apenas 3 horas a la semana.
Por: Michel Martínez