Por: La Esfera
La capital potosina ha sido testigo de un paso fundamental en la integración de la comunidad haitiana. En una emotiva ceremonia, un grupo de 14 personas refugiadas de origen haitiano concluyó satisfactoriamente su primer taller de lengua española, marcando el inicio de una nueva etapa en su adaptación cultural y económica en la entidad.
Este esfuerzo es impulsado por la Residencia Namuncurá, una asociación civil que apoya a jóvenes, y que busca que el dominio del idioma deje de ser una barrera y se convierta en una herramienta de empoderamiento. Durante tres meses de intenso aprendizaje, los alumnos no solo estudiaron gramática, sino que se sumergieron en las dinámicas cotidianas necesarias para alcanzar la autonomía en su nuevo hogar.
Un hogar para el aprendizaje: La labor de Residencia Namuncurá
La Residencia Namuncurá es una asociación sin fines de lucro en San Luis Potosí dedicada a brindar refugio y apoyo a jóvenes en situación vulnerable. Al abrir sus puertas a la población haitiana, la institución reafirma su compromiso con los derechos humanos y la hospitalidad potosina.
Jessica Alvarado, docente del taller, destacó que el objetivo va mucho más allá de la comunicación básica. “Buscamos que encuentren estabilidad, mejores oportunidades laborales y que conozcan sus derechos. Muchos de ellos tienen la meta de crecimiento profesional e incluso el sueño de traer a sus familias desde Haití“, señaló la maestra.
Para los graduados, hablar español significa seguridad. Willanda Aristild, una de las alumnas, compartió con entusiasmo que este conocimiento le permitirá desenvolverse mejor en su trabajo, comunicarse con sus vecinos y atender con mayor confianza las necesidades de su hijo en hospitales o servicios básicos.
Por su parte, Fedelande Noel destacó un reto particular del aprendizaje: los modismos. Aunque algunos ya tenían nociones del idioma, adaptarse al español en México y en San Luis Potosí ha sido una experiencia enriquecedora que les permite conectar de forma más auténtica con la comunidad local.
Tras el éxito de esta primera generación de tres meses, los organizadores ya miran hacia el futuro. Se ha anunciado que la próxima etapa consistirá en un taller más robusto, con una duración de seis meses, destinado a la siguiente generación de personas refugiadas que buscan hacer de San Luis Potosí su hogar definitivo.
Con estas acciones, la capital potosina no solo recibe a quienes huyen de la adversidad, sino que les brinda las llaves necesarias para construir un futuro digno y lleno de oportunidades.

