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El Jardín de Tequis vibra al ritmo del Breaking Dance

El arte dancístico que libera la capacidad física y mental de los jóvenes.

Mientras el fin de semana comienza a apoderarse de la capital potosina, un rincón del tradicional Jardín de Tequis se transforma en un escenario de alta exigencia física y mental. Ahí, donde el ritmo se fusiona de golpe con la acrobacia, el breaking deja de ser un simple baile callejero para convertirse en una auténtica disciplina de vida.

Para Jorge, Daniel y Gustavo, tres destacados b-boys locales, cada sesión es una oportunidad de desafiar la gravedad y, al mismo tiempo, encontrar una desconexión total del estrés cotidiano.

Esta pasión no es casualidad, sino un legado familiar que se contagia con la mirada. Los tres jóvenes iniciaron su viaje en el breakdance inspirados por sus propios hermanos, a quienes veían dominar movimientos complejos en el pasado. Hoy en día, esa herencia se ha transformado en un pilar fundamental para su salud.

La práctica les exige el máximo rendimiento del cuerpo, pero sobre todo, una mente completamente despejada. Como bien señala Daniel Enrique, en este deporte la psicología es clave, ya que una mente distraída puede costar una lesión grave durante los entrenamientos.

Más allá del fortalecimiento físico y mental, la constancia sobre el asfalto les ha abierto las puertas de todo el país. Estos talentosos b-boys ya saben lo que es representar con orgullo a San Luis Potosí en diversos puntos de la República Mexicana. Gustavo Flores describe esta trayectoria como la recompensa de todo arte, permitiéndoles viajar desde el norte hasta el sur del territorio nacional.

Finalmente, los jóvenes destacan que el breaking les ha regalado la invaluable experiencia de conocer nuevas culturas y personas, consolidando una evolución constante que los enamora cada vez más de su estilo de vida.

Por: Michel Martínez