La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, encabezó en el Patio de Honor de Palacio Nacional la ceremonia conmemorativa por el 113 aniversario del asesinato del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, un episodio clave de la Decena Trágica que marcó el rumbo político del país.
Durante el acto, la mandataria estuvo acompañada por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez; el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo; el secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, y el director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), Felipe Arturo Ávila Espinoza. Las autoridades montaron una guardia de honor en memoria de ambos personajes.
En su intervención, Ávila Espinoza destacó la relevancia histórica de Madero y Pino Suárez al frente del primer gobierno democrático del siglo XX surgido tras una revolución que derrocó al régimen porfirista. Señaló que ambos impulsaron la vía institucional y legal para atender las demandas sociales que detonaron el movimiento revolucionario.
El titular del INEHRM subrayó que la figura de ambos mandatarios sigue vigente por su defensa de la legalidad, su compromiso con la democracia y su congruencia política, elementos que —dijo— continúan influyendo en la vida pública del país.
A la ceremonia asistieron integrantes del gabinete federal y funcionarios de diversas dependencias, en un acto que recordó la trascendencia histórica del legado maderista y su impacto en la vida política contemporánea.