✍️ Michel Martínez
La Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS) ejecutó la suspensión temporal de más de 20 máquinas automáticas expendedoras de agua potable en diferentes puntos del estado. La medida cautelar se aplicó tras detectar graves anomalías en las condiciones de higiene de los dispositivos de rellenado exprés, los cuales representan un peligro directo de infecciones gastrointestinales para la población consumidora.
De acuerdo con los reportes de la autoridad sanitaria, las inspecciones permanentes que se fundamentan en la Norma Oficial Mexicana NOM-201-SSA1-2015 revelaron fallas críticas en los sistemas de mantenimiento de los módulos. Entre las irregularidades más recurrentes se encuentra la falta de aislamiento en las cabinas de llenado, lo que expone el flujo del líquido a contaminantes ambientales, polvo y bacterias del entorno exterior. Asimismo, se detectaron deficiencias en los filtros de ósmosis inversa y en los componentes de desinfección mediante luz ultravioleta, mecanismos indispensables para garantizar que el recurso sea verdaderamente apto para el consumo humano.
Este fenómeno va ligado al crecimiento acelerado de este modelo de negocio en territorio potosino. En los últimos años, la proliferación de despachadores automáticos de agua se disparó de forma notable en colonias de la periferia y zonas habitacionales de la capital y el interior del estado. La preferencia de los usuarios se sostiene principalmente en el factor económico, ya que el costo de rellenar un garrafón en estas plataformas representa una fracción menor en comparación con las marcas comerciales distribuidas a domicilio.
Sin embargo, el ahorro en el bolsillo puede derivar en un alto costo para la salud si los propietarios de los expendios omiten los protocolos de salubridad obligatorios. A diferencia de una planta purificadora tradicional que cuenta con personal operativo constante para la desinfección de las áreas, los módulos automatizados dependen por completo de un programa de mantenimiento preventivo riguroso que muchas veces es ignorado por los operadores. La falta de limpieza interna con sanitizantes especiales en los conductos y la ausencia de análisis microbiológicos periódicos convierten a estas estructuras en focos potenciales de cultivo para microorganismos patógenos.
La COEPRIS enfatizó que las supervisiones continuarán de manera estricta en las siete Jurisdicciones Sanitarias del estado, intensificando los muestreos de producto y las verificaciones de los niveles de cloración.
De igual manera, las autoridades exhortaron a la ciudadanía a tomar precauciones individuales al utilizar este servicio, como verificar visualmente la limpieza exterior de la máquina y asegurarse de que sus propios garrafones se encuentren lavados y desinfectados correctamente antes de realizar la recarga, ya que los envases deben ser de uso exclusivo para el almacenamiento de agua potable.