Por: La Esfera
La concejal presidenta de Villa de Pozos, Patricia Aradillas, anunció hoy que en este 2026 se formalizarán los trabajos para que la emblemática Procesión de los Cristos sea reconocida oficialmente como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado.
Este anuncio marca un hito en la historia de Pozos, buscando que el fervor que ha recorrido sus calles por más de un siglo reciba el respaldo institucional necesario para su preservación y difusión a nivel nacional.
La Procesión de los Cristos no es solo un evento religioso; es el corazón de la identidad poceña. Con 125 años de tradición, esta manifestación de fe une a familias y templos en un recorrido solemne donde el silencio solo es interrumpido por la música sacra y el respeto de los fieles.
Durante esta celebración, diversas imágenes de Cristo, provenientes de distintas comunidades y hogares, son llevadas en hombros. El ambiente se transforma con el aroma del incienso y la luz de miles de velas encendidas, creando una atmósfera de recogimiento que refuerza el sentido de pertenencia de sus habitantes.
Para entender la magnitud de esta festividad, hay que mirar las raíces del municipio. Ubicado en el corazón del estado, Villa de Pozos nació vinculado estrechamente a la actividad minera del altiplano potosino. Fue este motor económico el que impulsó el crecimiento poblacional y la creación de un legado arquitectónico y espiritual único.
El Templo Parroquial, erigido por la orden de los Frailes Franciscanos, es el testigo mudo de esta evolución. Iniciado hacia 1592, el recinto resguarda un patrimonio invaluable, incluyendo al Sr. de Casanova, un Cristo de dimensiones impresionantes que fue bendecido por el mismísimo Miguel Hidalgo y Costilla.
Se espera que la edición de este año atraiga a un número récord de visitantes, consolidando a Villa de Pozos como un destino imperdible para el turismo religioso y cultural durante la Semana Santa.
La declaratoria de Patrimonio Inmaterial no solo sería un reconocimiento al pasado, sino una garantía para que las futuras generaciones de poceños sigan cargando con orgullo la fe de sus antepasados.