✍️ Michel Martínez
Detrás de cada asociación civil hay una fuerza motriz que desafía las estadísticas y el olvido institucional. En San Luis Potosí, esa fuerza lleva el nombre de Aves al Vuelo, la única organización en el estado dedicada a brindar atención especializada y rehabilitación integral a personas que viven con distrofia muscular. Operar un espacio de esta naturaleza no es tarea sencilla; implica equilibrar la calidez del impacto social con la rigurosidad de una administración profesional.
Para entender cómo se sostiene un proyecto de este calibre, platicamos con Alejandra García Muñiz, directora operativa de la organización. Desde el corazón de su labor diaria, nos comparte que la verdadera esencia del lugar radica en la defensa de la dignidad: “Las personas con discapacidad y sus derechos son el motor de la asociación civil Aves al Vuelo”. Sin embargo, el camino está lleno de retos estructurales que van más allá del ámbito clínico.

Liderar un esfuerzo civil de esta magnitud requiere una gestión constante para asegurar condiciones dignas tanto para los usuarios como para el equipo de trabajo. Alejandra García detalla que para operar con el profesionalismo necesario se debe garantizar un salario justo para los especialistas, mantener instalaciones adecuadas, contar con aditamentos específicos y cubrir gastos operativos básicos como la energía eléctrica. La labor de la asociación no se limita a la terapia; exige un esfuerzo permanente en la procuración de fondos para hacer sostenible cada tratamiento.
A estos desafíos económicos se suma una problemática urbana crítica: la movilidad. García Muñiz destaca que el mayor reto radica en el traslado de las personas, dado que quienes tienen una discapacidad motriz y dependen de sillas de ruedas o aditamentos especializados se enfrentan a un transporte público que no está adaptado para sus necesidades. Ante esta realidad, la asociación coordina transporte especializado con choferes para recoger a los beneficiarios directamente en sus hogares, eliminando la barrera del aislamiento y facilitando su acceso a las terapias.
El impacto de esta suma de voluntades quedó de manifiesto con la presentación de los resultados correspondientes al primer semestre del 2026. Durante este periodo, Aves al Vuelo logró destacar la atención de más de 40 personas con distrofia muscular, quienes reciben un acompañamiento integral de primer nivel.
Este logro es el reflejo del arduo trabajo de un equipo multidisciplinario compuesto por fisioterapeutas, psicólogos, tanatólogos y personal de staff enfocado en la administración y la comunicación de la organización.

La corresponsabilidad social también ha sido clave en estos meses. La organización resaltó la valiosa intervención de los voluntarios de la empresa Cummins, quienes se han sumado activamente a las actividades del centro. Para la dirección de la asociación, estas alianzas con empresas y universidades son fundamentales, ya que permiten consolidar un modelo de apoyo que dignifica la vida de sus beneficiarios.
Con este balance positivo, Aves al Vuelo mantiene sus puertas abiertas para que más familias potosinas conozcan su labor y para que aquellas personas que permanecen en sus hogares por falta de opciones encuentren en este espacio una alternativa real de desarrollo, acompañamiento y comunidad.