✍️ Michel Martínez
El arte pictórico ha sido históricamente un reflejo de las condiciones más profundas de la existencia humana, encontrando en el proceso del duelo una de sus temáticas más recurrentes y complejas. En este contexto, las artistas visuales Jessica Gadga y Lucía Torres conjugan su talento y sensibilidad en la exposición colectiva “La Insistencia de la Memoria”, una propuesta que ahora mismo se encuentra vigente en el Museo de Arte contemporáneo de San Luis Potosí y que aborda la pérdida no como un estado estático, sino como un camino de transformación constante.
Para las creadoras, la producción plástica funciona como un retrato íntimo e inevitable de las emociones. El lienzo se convierte en un vehículo para expresar la ausencia, enfrentar la distancia y mantener viva la memoria de aquellos que ya no están mediante el trazo y el color. Al respecto, Jessica Gadga comparte que la obra de todo artista refleja de manera inevitable las vivencias personales, por lo que los duelos se transforman en una vía para recordar a las personas que han partido o que se encuentran lejanas.

El tratamiento de la pérdida desde las artes plásticas no solo busca materializar el dolor, sino también transformarlo en un proceso de sanación compartido.
Dentro de la muestra destaca de manera especial la instalación “Reminiscencias, diálogos en claroscuro”, una pieza concebida como un umbral donde el espectador es invitado a encontrarse vulnerable, habitar la incomodidad y reconocer el peso de lo que duele. Esta obra establece un diálogo directo entre ambas creadoras que transita con fluidez entre la luz y la oscuridad, la caída y el resurgimiento.
Por su parte, Lucía Torres explica que la exploración de estados emocionales complejos, como la nostalgia y el desánimo, tiene como fin último transmutarlos en una búsqueda de superación, asegurando que a pesar de los sentimientos que se encuentran en lo más hondo, siempre es necesario buscar la luz y avanzar.

Además de la instalación principal, el espacio alberga una minuciosa selección de obras realizadas con carbón que expanden la experiencia del duelo. Estas piezas funcionan como un recordatorio de que, tras la catarsis y la tormenta emocional, también existen momentos de quietud, asemejándose al suspiro que sigue al llanto. Con esta propuesta, las autoras demuestran la capacidad de la pintura para conducir al espectador a través de la comprensión del dolor hacia una perspectiva de profunda esperanza y resiliencia.