¿y si el problema no es la tecnología?
¿En qué momento dejamos de aprender por entusiasmo y comenzamos a aprender por obligación?
La pregunta apareció mientras observaba una escena cada vez más común en el aula de la universidad, frente a una nueva plataforma, algunos profesores exploran, prueban, se equivocan y vuelven a intentar. Otros suspiramos, buscan el manual o preguntan si existe alguna forma de seguir haciendo las cosas como siempre.
Curiosamente, ambos grupos suelen tener algo en común: aman enseñar.
Entonces, ¿por qué reaccionan de manera tan diferente frente a la tecnología?
Un estudio realizado con 270 docentes universitarios mexicanos encontró algo que me pareció profundamente humano, más que una diferencia entre quienes saben usar tecnología y quienes no, existe una diferencia entre quienes logran incorpo...


