La juventud no cabe en un número
Hay algo que siempre me ha parecido curioso cuando hablamos de juventudes: pareciera que ser joven fuera simplemente una cifra escrita en una credencial.
15, 18, 25, 29…
Como si al llegar a determinada edad se encendiera un interruptor y dejáramos automáticamente de ser jóvenes.
Pero ser joven es muchísimo más que un número.
Y quizá por eso hablar de juventudes implica, antes que nada, entender que no existe una sola manera de vivir la juventud.
Existen juventudes. Está quien estudia una carrera y quien tuvo que dejar la escuela para trabajar. Está quien vive en una ciudad con acceso a oportunidades y quien vive en una comunidad donde llegar a ellas implica recorrer kilómetros.
Está quien tarda tres horas en transporte para llegar a su universidad y quien tiene una escuel...



